CRUCIARE
Combita: “El Abu
Ghraib de Colombia”
Thomas Pappas, Steven Jordan y Jerry Phillabaun –Coroneles del Ejército Norteamericano-, hoy están siendo procesados
por haber violado las Convenciones de Ginebra en cuanto a los métodos de interrogación de testigos en la espantosa prisión
de Abu Ghraib. Paradójicamente en Mayo de este año, el Secretario de Defensa
de los Estados Unidos Donald Runsfeld, trató de desmentir -en público como es
su costumbre-, que las reglas de interrogación hubieran violado normas internacionales, (como si meterle un palo por el culo a alguien no fuera suficiente prueba. -Todos vimos las fotos-).
En esta lista de dudosos militares hoy incluimos a nuestro criollo General Ricardo Emilio Cifuentes, actual Director
del Inpec, quien al igual que Runsfeld le miente diariamente a País; pareciera como si los dos hubieran sido alumnos del infame
Ministro de propaganda Nazi Josef Goebbels, quien aseguraba que la repetición hacía creíble las mentiras.
Los actos de soberbia del soberbio General, lo llevan a rebajarnos atribuyéndose virtudes que inútilmente trata de encontrar
en sí mismo. Difunde ideas falsas y siembra temor en la gente haciéndole creer
que los presos de Combita somos quienes tenemos la capacidad de destruir el tejido social de Colombia. ¿Cómo puede el General Cifuentes afirmar en una misma frase, que él es la persona responsable de la resocialización
de los presos en las cárceles Colombianas y al mismo tiempo decir (sin que esto le inquiete la conciencia), que deberíamos
estar agradecidos de no estar condenados a pena de muerte?
General Cifuentes: La propiedad de nuestra inteligencia es la distinción. La naturaleza humana tiene dos lados; normalmente
utilizamos nuestra inteligencia para alentar uno de los lados y reprimir el otro. Platón
siempre manifestó miedo por el despertar de la bestia salvaje, esto es: miedo a que la bestia se sobrepusiera a los controles
de nuestros patrones sociales.
¿Porqué? Usted General Cifuentes no se puede dar esos lujos. Usted no puede
permitir que esa bestia se le despierte cada treinta minutos. ¿Agradecidos de
no estar condenados a pena de muerte? En tal afirmación es donde éste escrito adquiere toda su dimensión.
Hoy le contaremos al país y al resto del mundo, la perversa afirmación del perverso General, dicha con fría premeditación,
insaciable egoísmo y decidida malevolencia. -Todos estos sentimientos siempre
al asecho en su pobre corazón-.
Hoy, por primera vez, le haremos saber al mundo entero que el sometimiento, oscurantismo y prohibicionismo del que somos
victimas los extraditables presos en Cómbita, no es más que un sofisma de distracción para despistar y engañar incautos.
En esta mentirosa lucha contra el narcotráfico, se llevan por delante -presidente
y general-, todo el estado de derecho. Los presuntos narcotraficantes, los convictos y aun los confesos, merecemos un espacio
en medio de un estado de derecho, aunque poco quede de él. El General Cifuentes
ha convertido entonces, la política penitenciaria en Colombia, y particularmente la de Cómbita, en una madriguera igual a
la de las serpientes de Manitoba, las cuales se agrupan en cantidades de hasta diez mil con el fin de devorarse entre sí;
el proverbial nido de serpientes (Claro que las cosas se parecen a su dueño). No
existe diferencia alguna entre Cifuentes y la monstruosa frase del Secretario de Justicia Norteamericano, John Ashcroft: “La
ley no se ocupa del perdón, se ocupa de la revancha y la venganza”.
Testimonio
de Cómbita: En la cadena de culpas
del General Cifuentes, se destacan por sobre cualquier otra, los atropellos y violaciones de las que son victimas nuestras
familias. Allí se comete la primera violación contra el derecho fundamental a
la libertad: En la reja que divide esta cárcel de la calle, tienen que dejar sus abrigos, niños, ancianos y enfermos. Entre la reja y el patio donde nosotros los esperamos, hay quinientos metros totalmente
descubiertos. Que un sucesor del
Marqués de Sade haya diseñado esta cárcel es gravísimo, pero más grave aun, es la inconsecuencia y ausencia de compasión de Uribe, Cifuentes y Buenaventura.
Con nosotros han llegado al límite extremo. Ni nos gusta ni lo aceptamos:
Bebes de meses, ancianos y enfermos, sin abrigo (porque no lo permiten), bajo
temperaturas inclementes, en medio de un páramo (que es donde ubicaron estratégicamente este penal), haciendo la espera para
visitar a su ser querido, siente angustia, confusión, desconfianza, preocupación, inseguridad y enojo. Repito, con nosotros hacen lo que quieren; pero, Presidente Uribe, General Cifuentes, Mayor Buenaventura:
¿Acaso nuestras familias están sindicadas de algún delito del cual ellos no tienen conocimiento y ustedes sí?
¿Qué pasa General Cifuentes? ¿Torturar niños y ancianos? ¿Por qué? ¿Por qué?
Sellos mal puestos, computadores que nunca funcionan, requisas intimas indebidas, guardianes del Inpec adoctrinados por
el propio Cifuentes, con órdenes específicas de demorar la entrada de la visita del patio sexto. A las múltiples preguntas que formulan nuestras visitas con respecto a la demora en la entrada, la respuesta
de Buenaventura siempre es la misma: “Ordenes del mi General, órdenes de
mi General”.
El patio de visitas es de unos 300 metros cuadrados, el 70% descubierto. ¿Por qué? Las bancas y mesas son de cemento
a la vista ¿Por qué? Los baños donde se sientan nuestras hijas, esposas y madres no tienen puertas, óigase bien: Los sanitarios
para nuestras visitas ¡No tienen puertas! Diez dragoniantes del Inpec (todos aspirantes a Marqués y a General), asediando
permanentemente -bolillo en mano-, a nuestras visitas.
Ciento cincuenta presos reunidos con doscientos familiares en noventa metros cuadrados (única área techada), de pie la
gran mayoría, tratando inútilmente de proteger del intenso frío, viento y lluvia a bebes, niños de todas las edades, ancianos
y claro a nuestras atormentadas esposas.
Téngase en cuenta que cuando finalmente nuestras familias llegan al patio de visitas, muertas de frío, ya llevan horas
de pie esperando la interminable requisa. El llanto se confunde con la pestilencia
que producen el orín y la mierda que emanan de los desportados baños. ¿Porqué
siempre en los días de visita no hay agua? La pregunta llena de angustia e impotencia
de nuestras familias es siempre la misma: “¿Si éste es el patio de recibirnos a nosotros, que no estamos presos, cómo
será el de ustedes?”. Y tienen razón, estos patios deberían formar parte de las torturas del libro más peligroso que
se escribió durante la Inquisición: “El Martillo de las Brujas”.
¿Cuál es la necesidad de demostrarles a los Estados Unidos que las cárceles en Colombia, se están manejando con políticas
y condiciones similares a las de Abu Ghraib y Guantánamo? ¿Acaso no son ellos -los
gringos-, quienes han resultado acusados de semejante barbarie? Y para colmo de todo lo expuesto el 95% de los extraditables detenidos en Cómbita, son únicamente sindicados.
¿Agradecidos de no estar condenados a muerte? La pena de muerte que el General pudo imaginar, la silla eléctrica o la
cámara de gas, no se compara con la pena capital a la que él y el Presidente Uribe nos condenaron: La nuestra es lenta, mucho
más lenta y mucho más despiadada para el gozo personal del General Cifuentes. Así la describió Darwin hace ciento veinte años,
en su estudio acerca del comportamiento de los primates: “Matar a un enemigo con dientes y manos desnudas es emocionalmente
mucho más exigente y satisfactorio que apretar un gatillo”.
La política penitenciaria que está liderando el General Cifuentes, en las nuevas
cárceles Colombianas no funciona, y no funciona porque es dirigida por Álvaro Uribe. El problema del Instituto Nacional
Penitenciario no es de forma sino de fondo. Las “manos limpias” (slogan del Inpec), ahora parecen ser las de los
dragoniantes que nunca le hacen aseo a los baños del patio de visitas. Las microempresas
son un fracaso porque ni han tenido ni tienen apoyo del Inpec; la resocialización que según los expertos, es la razón de ser
de las cárceles, no existe; el preso no tiene acceso a talleres de trabajo. No,
no funciona éste modelo de represión y opresión, no funciona. Y no lo decimos
nosotros, lo dice Thomas de Aquino: “No es posible ignorar el final de las cosas si conocemos el principio”.
Un servidor público como el General Cifuentes, no puede aspirar a la gloria individual y menos haciéndole pensar a la
gente que es alguien que realmente esta lejos de ser. Tiene que estar al servicio
de un señor mucho más grande que su propio orgullo: mejorar -no empeorar- la
convivencia de los sesenta mil presos de Colombia. La fama de un Director de Prisiones, cruel, no es mejor que la de uno justo
y humano.
Bueno, y siguiendo con lo de los patios, acerca de éste en el que vivimos, se podría escribir todo un tratado de sociología:
En el patio sexto, un poco más grande que el descrito anteriormente, el agua de la ducha a las 5:00 AM, es de igual temperatura
a la que se conserva en una nevera. A tres mil metros de altura todo es frío
en Cómbita: El clima, el agua, la comida, la guardia y el director. ¡Todo es frío en este lugar! Una vez vestidos cierran
las celdas, ¿Por qué?, si en los estados unidos permanecen abiertas.
Con la comida que nos dan hemos sufrido intoxicaciones masivas en dos oportunidades debido al avanzado estado de descomposición
en que traen los alimentos, los mismos que nos proporciona el Inpec, con fondos del Plan Colombia.
¿O no? ¿Será que otra vez se están desapareciendo los dineros del Plan Colombia, en manos de los mismos policías que
se robaron aquellos dos millones de dólares? ¿Lo recuerda Presidente Uribe? Ojo con eso General, esos policías no tienen
inconveniente alguno de: a nosotros envenenarnos a punta de comida podrida y a usted devolverlo al grado de cabo primero.
Una vez en el patio, el ocio es absoluto, no se nos permite ir ni siquiera a la cancha de fútbol por que –según
Cifuentes-, corremos peligro al mezclarnos con presos de otros patios. Doce cámaras instaladas alrededor del patio solo para
el deleite personal del Director, de los Agentes de la DEA (Que dicho sea de paso, nos mantienen intervenidos los dos teléfonos
públicos de los que disponemos siete minutos diarios cada uno), y de los funcionarios del Boureau de prisiones de los Estados
Unidos, cuyas oficinas operan aquí en Cómbita, en Boyacá, en Cómbita, en una
Cárcel Colombiana.
La convivencia de ciento cincuenta hombres alrededor de una cancha de basketball, lloviendo, sin techo, a menos de 4º
y sin nada que hacer, es un culto al sadismo. Artículos esenciales son decomisados
a diario por los aspirantes a generales: correas que nosotros mismos fabricamos
(estirando el plástico de las bolsas de pan), billeteras hechas de ropa vieja y libros que nos traen nuestros familiares. Las uñas nos las tenemos que arrancar y limar contra las paredes (los cortaúñas
los dejan entrar solo para después decomisarlos y convertirlos en su objeto de uso personal).
En la atención médica que recibimos los extraditables en Cómbita, se nos suministra dosis masivas de Ibuprofeno (de mala
calidad). El Plan Colombia debió proveer
un hospital Nivel III, pero en cambio lo que tenemos es un puesto de salud nivel I.
Problemas de presión arterial: Ibuprofeno, úlcera: Ibuprofeno, gota, psoriasis, diabetes, gripa, alergias, hongos,
depresión, diarrea, miopía y uñas encarnadas entre otros: Ibuprofeno.
General Cifuentes: Los índices de efectividad que hoy se conocen acerca del psicoanálisis Freudiano, están plenamente
comprobados; es requisito indispensable, claro, que el paciente se someta a por lo menos seis sesiones en forma ininterrumpida. –Saque tiempito Ricardo Emilio, saque tiempito-.
En 1929 el dictador fascista Benito Mussoline y el papa Pio XI, firmaron el famoso Tratado de Letran, por el cual Italia
declaraba estado soberano a la Santa Sede: 44 kilómetros cuadrados en el corazón de Roma, que incluyen la plaza y Catedral
de San Pedro, la Capilla Sixtina, el Banco del Vaticano y Castelgandolfo. Sí!
El Duce implantó el fascismo en Italia pero en lo concedido no incluyó seres
humanos, no. El patrimonio más importante de un
país es su gente. Uribe tiene entregados 1.050.000 kilómetros cuadrados
y 44 millones de personas. Así es como nuestro presidente complace al hedonista George W. Bush.
Como diría el propio pueblo italiano: “Sí Stava Meglio Quando si Stava Peggio” (se estaba mejor cuando
se estaba peor).
¡Soberbia, Presidente! Soberbia, el pecado de la desobediencia al mismísimo
Dios.
Firmado:
Detenidos en Cómbita con fines de extradición.